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martes, 20 de octubre de 2026

Edición 86

Periódico comunitario de Minera de Cobre Quebradona · Distribución gratuita

Miércoles Minero

Lo que nos preguntan en el Momento 1 de socialización del EIA

9 de septiembre de 2026 3 min de lectura
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Recuadro «Datos clave de Quebradona»: sin cianuro ni mercurio (proceso físico, no químico, para concentrar cobre, oro y plata); circuito cerrado (la lluvia es la principal fuente de agua y se recircula); 13 % / 87 % (solo el 13 % del relave tiene pirita, encapsulada; el 87 % es inerte); 70 cm + 30 cm (suelo natural y tierra orgánica sobre cada terraza); 25 a 30 años (monitoreo del agua y del terreno después del cierre de la mina); 700 m · 150 m (diámetro y profundidad máxima de la subsidencia, exclusivamente en predios del proyecto); +12 km (distancia del proyecto a la cabecera municipal de Jericó).
Datos clave de Quebradona.

¿Cómo serán los vertimientos al Río Cauca?

La protección del Río Cauca, reconocido como sujeto de derechos, es una prioridad innegociable. Frente a los vertimientos, el proyecto operará bajo el cumplimiento estricto de la normatividad colombiana (Decreto 631).

Para dar tranquilidad a la comunidad, es crucial aclarar que en Quebradona no utilizaremos cianuro ni mercurio. Nuestro proceso no es de lixiviación (separación química), sino un proceso físico para concentrar cobre, oro y plata. Al no usar estos químicos, el agua no se contamina con sustancias tóxicas.

Nuestra principal fuente de agua será la lluvia del territorio. Aprovecharemos las precipitaciones y recircularemos esa agua en nuestras instalaciones mediante un circuito cerrado. Al Río Cauca únicamente llegarán los excesos; es decir, el agua que ya no necesitemos usar, la cual pasará previamente por un sistema de tratamiento muy robusto para retirar los sedimentos. Esta optimización del recurso hídrico es altamente favorable y sostenible para la región.

¿Cómo será la gestión del depósito de relaves?

El manejo de los relaves (el material sobrante tras extraer el mineral) cuenta con un diseño de ingeniería del más alto nivel para garantizar su estabilidad ante sismos o lluvias extremas.

Primero, debemos entender que solo el 13% de este material contiene pirita (mineral que puede generar acidez). Este porcentaje mínimo será completamente encapsulado e impermeabilizado. Debajo de él, se instalarán múltiples filtros de defensa; de modo que, si se presenta alguna filtración, el agua será captada y enviada directamente a las plantas de tratamiento. El 87% restante del relave es material inerte, similar a la tierra común.

El depósito no será una montaña inestable. El material se construirá en terrazas, transportado en volquetas y compactado con rodillos pesados, logrando una densidad y dureza similares a las bases de las carreteras pavimentadas. Además, realizaremos una revegetación progresiva: cada terraza terminada se cubrirá con 70 cm de suelo natural local y 30 cm de tierra orgánica (tierra negra), sembrando especies nativas de inmediato. Finalmente, la empresa mantendrá un monitoreo riguroso y continuo de la calidad del agua y la estabilidad del terreno por 25 a 30 años después del cierre de la mina.

¿Cómo será la subsidencia y a quiénes afectará?

La subsidencia es un hundimiento paulatino de la superficie terrestre causado por la extracción subterránea del mineral. Este fenómeno está estudiado al milímetro: tendrá un diámetro aproximado de 700 metros y una profundidad de hasta 150 metros.

El mensaje más importante y contundente para nuestros vecinos es la ubicación: este hundimiento se dará a más de 12 kilómetros de distancia de la cabecera municipal de Jericó. Además, la huella de la subsidencia ocurrirá 100% dentro de los predios de nuestro proyecto minero en el sector El Chaquiro de la vereda Quebradona Arriba. Ningún terreno, finca o propiedad de terceros o vecinos sufrirá alteraciones o daños por este fenómeno.

¿Se va a acabar el agua de la región con el proyecto Quebradona?

La respuesta categórica es NO. El agua no se va a acabar. El recurso hídrico responde a un ciclo natural de lluvias y clima.

Existe un mito de que la mina secará el agua subterránea que viaja hacia el municipio de Támesis. Sin embargo, la geología del proyecto demuestra que la roca subterránea es extremadamente maciza, comparada a un bloque de concreto. Aunque tiene pequeñas fracturas por donde transita agua, no funciona como un acuífero tradicional lo que limita el almacenamiento y movimiento de grandes volúmenes de agua.

Los estudios históricos nos muestran que los abatimientos (descensos del nivel de agua) producidos por la subsidencia no traspasarán la montaña hacia Támesis. Actualmente, el EIA cuenta con tecnología de punta y modelamientos matemáticos a largo plazo para predecir con exactitud el comportamiento del agua. Si los modelos llegan a identificar cualquier riesgo, la ley y nuestro compromiso ético nos obligan a diseñar e implementar de inmediato las medidas ambientales necesarias para prevenir y mitigar dichos impactos antes de que ocurran.

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